miércoles, 21 de mayo de 2014

Cómo diferenciar la rinitis alérgica de una gripe


La rinitis alérgica asociada a la rinoconjuntivitis.









¿En qué consiste la conjuntivitis alérgica?
La conjuntivitis alérgica es una enfermedad asociada habitualmente a la rinitis alérgica, caso en que se denomina rinoconjuntivitis alérgica. Los síntomas consisten en lagrimeo, picor y escozor ocular, así como congestión y enrojecimiento.
La conjuntivitis alérgica se produce con mayor frecuencia con alérgenos de exterior (pólenes y mohos) que de interior. De hecho, en algunos estudios sobre alergia al polen, la conjuntivitis está asociada a la rinitis alérgica en el 75% de los casos.


Los pólipos nasales tienen relación con la rinoconjuntivitis alérgica.
Las manifestaciones clínicas de la poliposis nasal y la rinitis alérgica pueden ser parecidas, lo que inicialmente sugería una relación, aunque la asociación de poliposis nasal y alergia es rara; entre un 0,5-1,5% de los pacientes con rinitis alérgica presenta pólipos nasales. Tradicionalmente, se ha creído que los pólipos nasales aparecían como consecuencia de una reacción alérgica a un estímulo desconocido, que producía hinchazón de la mucosa y profusión de la mucosa nasosinusal en las fosas nasales. De hecho, ambas enfermedades se caracterizan por una respuesta inflamatoria que presenta muchas similitudes; sin embargo, no existen datos claros que justifiquen el papel de la alergia en la poliposis nasal.







¿Las terapias alternativas en el tratamiento de la rinoconjuntivitis alérgica son de utilidad?
La medicina complementaria/alternativa se utiliza de forma generalizada para el tratamiento de la rinitis alérgica y muchos pacientes que la utilizan están satisfechos. Sin embargo, no existe ninguna prueba definitiva o convincente de la eficacia de la mayoría de estas terapias.
No existe evidencia clara de la eficacia de la acupuntura en la rinitis hasta el momento actual. En cuanto al uso de la homeopatía, se han descrito resultados positivos en el tratamiento de la rinitis, pero un mismo número de ensayos describen resultados negativos, por lo que no se puede recomendar su uso.
Algunos remedios a base de hierbas han demostrado ser eficaces, pero estos remedios suelen plantear problemas de seguridad e interacciones con otros medicamentos. De hecho, tales remedios pueden contener sustancias nocivas, debido a la falta de controles rigurosos en su elaboración, por lo que tampoco es aconsejable su us

 El tratamiento adecuado para la rinoconjuntivitis alérgica
El tratamiento farmacológico de la rinoconjuntivitis alérgica se debe adaptar a los síntomas del paciente y a la gravedad de éstos.
Actualmente se dispone de medicamentos tópicos y orales. Los tópicos son útiles para tratar de forma aislada el órgano afecto. En este caso, existen antihistamínicos, descongestionantes y corticoides intranasales. Los descongestionantes sólo se recomiendan durante breves períodos de tiempo y en caso de obstrucción nasal intensa. Los antihistamínicos nasales son útiles cuando predomina la rinorrea, pero los corticoides nasales son los fármacos que han demostrado ser más eficaces para el tratamiento de la rinitis alérgica. Para aplicación ocular en forma de colirio, se dispone también de antihistamínicos, muy útiles cuando los síntomas predominantes son el picor ocular y el lagrimeo.
En cuanto a la medicación oral, los más extendidos y útiles para un control global de la enfermedad son los antihistamínicos orales, aunque para el control de la congestión nasal son más útiles los corticoides intranasales. Siempre que sea posible, se deberá utilizar un antihistamínico de segunda generación debido a razones de seguridad, por producir menor número de efectos secundarios. También han demostrado ser eficaces en el tratamiento de la rinitis alérgica los antileucotrienos, con una eficacia similar a los antihistamínicos orales, aunque menor que la de los corticoides intranasales. 


domingo, 18 de mayo de 2014

interesante .





reducción de ácaros para mejora de los síntomas de rinitis.





Hay pruebas limitadas de que la reducción de los ácaros del polvo doméstico puede mejorar los síntomas de la rinitis alérgica, pero se necesita más investigación para aclarar la efectividad de los acaricidas, como una intervención única y como parte de una intervención de múltiples componentes, que incorpore los filtros de las partículas en el aire de alta eficiencia (PAAE) y la ropa de cama para el control de la alergia.

La rinitis alérgica perenne (síntomas durante todo el año, como los de la fiebre del heno) es un trastorno alérgico que puede ser desencadenado por los ácaros del polvo doméstico y causa congestión nasal, rinorrea, prurito nasal y estornudos. Evitar los factores desencadenantes alérgicos (como los ácaros del polvo doméstico) puede, en teoría, ayudar a reducir los síntomas de la rinitis alérgica en individuos sensibles. La revisión de los ensayos encontró que los acaricidas (productos químicos que eliminan los ácaros), y programas extensos de medidas ambientales en el dormitorio pueden reducir los síntomas de la rinitis alérgica de algunas personas, pero las pruebas no son sólidas. Se necesitan más estudios.
( Enfermedades de Oído, Nariz y Garganta (Cochrane Ear, Nose and Throat Disorders Group Trials Register),  (The Cochrane Library, número 2, 2005), MEDLINE (1951 a 2005) y EMBASE (1974 a 2005). 





La rinitis está relacionado al asma...

El asma y la rinitis son enfermedades muy prevalentes que frecuentemente coexisten. La rinitis alérgica es un factor de riesgo mayor para el desarrollo de asma. Otras afecciones nasosinusales como la poliposis y la sinusitis crónica también se asocian con frecuencia al asma, además de influir en su gravedad.
La nariz es un órgano con varias funciones. La principal, probablemente, sea el acondicionamiento del aire inspirado, y la alteración de esta función se relaciona con la presencia o gravedad del asma.
La mucosa nasal y bronquial comparten muchas características, si bien presentan una diferencia que es importante por su repercusión clínica: la presencia de sinusoides venosos en la nariz y de músculo liso en los bronquios.
En varios estudios se ha demostrado la presencia de inflamación bronquial después de la exposición nasal a un alérgeno, así como inflamación nasal después de provocaciones bronquiales.

La respuesta bronquial y nasal al ejercicio es muy diferente. Mientras que la mayoría de los asmáticos presenta tras el esfuerzo una disminución del volumen espiratorio forzado en el primer segundo, todos los sujetos sanos o con enfermedades respiratorias experimentan un aumento del volumen y una reducción de las resistencias nasales.

La diseminación sistémica de la respuesta inflamatoria es el mecanismo más probablemente implicado en la interrelación entre nariz y bronquios. La aspiración de mediadores, especialmente en fase gaseosa, pudiera tener alguna importancia, pero esto no se ha demostrado claramente.
Diversos trabajos han demostrado la mejoría clínica y de la inflamación que ocurre en los bronquios tras el tratamiento de la rinitis con corticoides, antileucotrienos y antihistamínicos. La inmunoterapia parece modificar la historia natural de la enfermedad alérgica respiratoria y prevenir la aparición de asma en sujetos con rinitis. Otros tratamientos como los anticuerpos monoclonales antiinmunoglobulina E (omalizumab) parecen ser opciones promisorias en el manejo de pacientes con asma y rinitis concomitantes. Estos hallazgos refuerzan los datos epidemiológicos y fisiopatológicos de la interrelación y sirven para recalcar la necesidad de realizar un manejo integral de la enfermedad alérgica respiratoria.